Pádel y Mujer | El calentamiento y la vuelta a la calma
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El calentamiento y la vuelta a la calma

Seguro que habéis oído hablar en innumerables ocasiones de esto del calentamiento y la vuelta a la calma y de lo importantes que son para una práctica deportiva segura y para evitar lesiones. Pero, a pesar de ello, y sobre todo cuando vamos justos de tiempo, es habitual entre los aficionados e incluso en torneos amateur ver a la gente salir a la pista prácticamente sin calentar. Por eso consideramos importante dar un repaso a los fundamentos de esta práctica para así, entendiéndola mejor, poder incorporarla más eficazmente a nuestra actividad.

Y la primera pregunta que deberíamos contestar es el por qué o para qué. En parte, el propio nombre lo indica. Básicamente se trata de calentar los músculos y las articulaciones para que estén en condiciones de soportar esfuerzos de tipo explosivo y/o balístico (movimientos rápidos, cambios de dirección bruscos y grandes explosiones de potencia, como un remate). Se trata de elementos mecánicos que necesitan una determinada temperatura para funcionar de la manera adecuada (como la goma de un neumático o las piezas de un motor) y si no los llevamos a esa temperatura en la que pueden soportar un acelerón o una subida de vueltas, corremos el doble riesgo de a) no llegar a ese esfuerzo solicitado, o, lo que es peor, b) producir una lesión. Pero es que, además, los músculos, tendones y articulaciones forman parte de un complejo sistema de control neural (el control motor del sistema nervioso) que genera y organiza los movimientos. Y ese “programa” también lo ponemos en marcha con el calentamiento. Primero arrancamos el “sistema operativo” con el calentamiento general, y luego arrancamos el “software de pádel” con la fase específica del calentamiento. Y aún hay más, y es que el calentamiento pone en marcha a nuestro organismo (sistema circulatorio, sistema hormonal, metabolismo,…) para responder a un esfuerzo (aumenta nuestra ventilación, aumenta nuestra frecuencia cardiaca, la sangre se redirige al corazón y a los músculos, aumenta la secreción de adrenalina,…). Y como en el pádel los puntos al comienzo valen los mismo que los puntos ya avanzado el encuentro, debemos intentar llegar a esos puntos ya en condiciones de disputarlos al 100%.

Por eso en un calentamiento debe haber una activación general (hay quién lo hace corriendo) y luego un trabajo específico de las articulaciones y músculos que van a entrar en acción (sobre todo tobillos, rodillas, hombros, codos y muñecas) para acabar con una fase específica con algunos saques, remates, juego de fondo y ya incluyendo carreras (arrancadas, paradas, y cambios de dirección). La activación general debería ser suficientemente intensa como para que nos aumenten las pulsaciones a los niveles del partido y que “agradezcamos” esa parada para movilizar y estirar suavemente músculos y articulaciones antes de la siguiente fase.

Por último, mencionar en que consiste la vuelta a la calma o “enfriamiento” (cooldown en inglés). Aquí tenemos un doble objetivo, el primero evitar una bajada de tensión (que puede originar síncopes o mareos) porque al parar y reducir la actividad muscular de golpe, la sangre puede quedarse retenida en el sistema venoso. Y, en segundo lugar,  tratamos de mantener un buen riego sanguíneo en los músculos que permita eliminar sustancias de desecho acumuladas y llegar con los nutrientes necesarios para la recuperación. Para ello seguimos moviéndonos para mantener ese flujo sanguíneo y estiramos para ayudar a los músculos a los que tanto hemos exigido. Si notamos que nos cuesta e incluso nos duele es mejor no forzar estos estiramientos nada más acabar, hacerlos suaves y volver al estiramiento pasada 1/2 o una hora.

Y, por supuesto, forma parte de esa recuperación, completar una rehidratación que pueda haber sido insuficiente y proveer a los músculos de los nutrientes que necesitan para recomponerse del daño producido por el esfuerzo, es decir el consabido batido de recuperación del que ya hemos hablado en otras ocasiones.

Así que recuerda, con buenos comienzos y buenos finales te aseguras tener más buenos partidos.