Pádel y Mujer | El batido de recuperación
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El batido de recuperación

Hoy vamos a hablar de una de las mayores revoluciones en los últimos años en lo que a nutrición deportiva se refiere. Normalmente cuando pensamos en nutrición deportiva estamos pensando en darle al organismo la energía que necesita para desarrollar el esfuerzo, en “llenar el depósito” para así poder “apretarle al motor” sin miedo a quedarnos sin gasolina. Ya hablamos de esto en un post previo y, si bien es importante hacerlo correctamente, vimos que no era complicado, que teníamos muchas opciones, y que podía ser mayor el problema de llegar a la pista haciendo la digestión que el llegar con el estómago vacío. Esto es así porque un partido de pádel no es como una etapa de una gran vuelta, es decir, no exprime nuestras reservas energéticas hasta el límite, es decir, no nos vamos a quedar “sin gasolina”.

Sin embargo, sin duda consume energía y además (dado que es un deporte de impacto y con picos de alta intensidad) puede suponer un desgaste importante en esos sistemas energéticos y en la integridad de nuestros músculos y tendones. Por eso es tan importante que, tan pronto como podamos, aportemos a estos sistemas los nutrientes necesarios para su recuperación. Ya durante el partido, podemos favorecer esta recuperación con las bebidas de rehidratación deportiva (ya hemos hablado de ellas y volveremos a hacerlo en más detalle más adelante), pero será a la finalización del mismo cuando se abra la ventana de la oportunidad para ese aporte extra de nutrientes. Lo que se ha venido llamando la ventana metabólica. Si bien se ha escrito mucho sobre los tiempos o plazos de esta “ventana” lo cierto es que podemos aplicar la máxima de “cuanto antes mejor”.

Cuando acabamos el partido podemos desviar parte de ese aporte sanguíneo de los músculos al tubo digestivo y podremos realizar ingestas más ricas en nutrientes frente al limitado aporte de las bebidas de rehidratación deportiva. Además, ese ejercicio que ha desgastado, e incluso dañado, nuestras reservas energéticas y nuestros músculos es un estímulo para la “reconstrucción” a través de una serie de moléculas que llamamos “señales celulares” que aumentan justo tras el ejercicio y que estimulan la recuperación e incluso la mejora de todo lo mermado por el ejercicio (esto es el mecanismo de adaptación y es lo que nos hace mejorar con los entrenamientos). De manera que, si aprovechamos ese ambiente favorable en nuestras células y les hacemos llegar los nutrientes que están requiriendo en cada momento, no solo nos vamos a “recuperar” antes, es decir, vamos a estar listos para un nuevo partido antes, sino que vamos a mejorar nuestro rendimiento. Por eso esa ingesta nada más acabar es clave en ese momento y en el conjunto de todo nuestro entrenamiento.

Y, ¿qué necesitamos en esa ingesta? Pues básicamente necesitamos agua (generalmente perdemos líquido al final de los partidos), necesitamos carbohidratos (“gasolina”) y necesitamos proteína (“ladrillos” para reconstruir el músculo) y un aporte extra de algunas vitaminas y minerales (como hierro y vitaminas del complejo B). Para satisfacer esto la mejor opción con el mínimo tiempo de digestión y llegada al músculo son los denominados “batidos de recuperación”. Son batidos (bebidas líquidas que se digieren más rápido y más fácil y que nos aportan ese agua que necesitamos) que contienen las cantidades/proporciones necesarias de los nutrientes citados (esto puede variar según nuestra condición y el tipo de esfuerzo). Un batido al acabar puede marcar la diferencia entre mejorar con cada partido o acumular fatiga y, al final, lesionarnos o venirnos abajo.